Hogar

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Después de 18 años fuera de mi país la ilusión de volver a mi tierra natal me llenaba de alegría y de sentimientos que no podía separar de mi lado, pero entre el ruido de los carros y el de una ciudad como Santiago de Cali que constantemente está creciendo puede oír las voces de muchos inocentes que se exhiben por una moneda al lado de las avenidas, en semáforos y restaurantes como Mcdonalds, pequeñas voces victimas de la violencia, el maltrato y la explotación, cuyos juguetes son naranjas y limones con los cuales hacen malabares antes de que el semáforo cambie a verde para que alguien desde algún automóvil arroje aunque sea una moneda.

Sin duda alguna el ver estas almas lastimadas y aisladas de la sociedad llenó mi corazón de tristeza y a la vez de temor, pero gracias a el gran corazón de mi hija quien me dijo: "Mamá no les tenga miedo son seres humanos" tuve el valor de observarlos durante algún rato y me di cuenta que mucha gente era indiferente mientras estos niños velaban tras el vidrio de su automóvil, que ese rostro de mi ciudad y de mi gente se ocultaba tras grandes centros comerciales, unidades residenciales y edificios que solo opacaban cada vez más a estas personas.

Muchos los llaman desechables, y se atreven a compararlos con un plato viejo, un vaso roto o algo que sencillamente no sirve, personas ignorantes intelectual y moralmente pues desconocen que estos niños y jóvenes se ven obligadas a mendigar ya que por desgracia sus padres y algunos hombres carentes de principios los alquilan para que trabajen sin importar si son victimas de abuso sexual o maltrato físico y moral.

Esto sin duda toco mi corazón y me hizo pensar en que yo me iba a los Estados Unidos y ellos se quedaban solos y desprotegidos. Sin saber que hacer comencé a visitar fundaciones y hogares en los cuales se les brindaba protección a estas personas, (fundaciones de niños maltratados, en su mayoría abusados sexualmente), muchos de ellos estaban con señoras quienes al parecer eran sus madres, en algunos casos niñas con otros bebes en brazos producto del abuso sexual. Pero la desilusión mayor me la lleve al enterarme que eran niños alquilados para mendigar, lo que me llenó de rabia y me ayudó a comprender el ¿por qué? muchas personas no les daban dinero, pues ellos sabían que estos niños eran alquilados diariamente por padres desmoralizados y después de un arduo día de trabajo eran devueltos a sus “Familias” sin un solo centavo de lo que en todo el día habían logrado recoger, lo más grave aún es que casi el 90% de las victimas era abusadas sexualmente, esto me asqueo y a partir de ese momento me propuse a visitar hogares donde acogen niños maltratados en su mayoría por sus propios padres.

Fue hace mucho años que comencé ayudar a los niños de la calle, por circunstancias de la vida empecé en Pereira, municipio que queda a dos horas y media de mi ciudad natal Cali. Encontré lugares en los que conocí madres desesperadas y desconsoladas por tener hijos viviendo en el bajo mundo de la drogadicción, personas llevadas a tal extremo que aspiraban solución (material utilizado como pegamento) para drogarse, esto me toco muy en el fondo de mi corazón, ya que por esos momentos yo afrontaba una situación similar y sabía el dolor que en su corazón siente una madre al ver a su hijo separado de la realidad por una sustancia alucinógena.

En mi intento por brindar apoyo a estas personas financie algunos de los tratamientos, pero el panorama era muy desconsolador pues cada día eran más y más jóvenes los cuales no querían salir de ese mundo, por tal motivo comencé a trabajar con los niños pequeños y poco a poco lograba enviar regalos a los hogares o fundaciones de niños de la calle, pero cada vez eran más y más.

Por mucho tiempo ayudé un hogar para drogadictos en Pereira, el cual trabajaba con niños, jóvenes y adultos, aunque no todos eran de escasos recursos ya que también había personas que económicamente podían pagar el tratamiento para sus hijos. A su vez  en ese lugar se encontraban niños del Instituto Colombiano de bienestar Familiar (I.C.B.F) a los cuales se les pagaba tratamiento, obviamente a mucho menor costo, pero como todo en la vida no es perfecto me lleve una gran desilusión al darme cuenta la diferencia de trato entre los niños y jóvenes de la calle con los jóvenes “de papi y mami” (como vulgarmente se les conoce a quienes tienen un alto pode adquisitivo y son económicamente dependientes de sus padres), esto me molesto mucho e hizo que retirara mi apoyo a esa fundación.

Posteriormente seguí visitando hogares similares hasta que encontré uno en el cual creí ver una obra maravillosa, pero lamentablemente con el paso del tiempo me desilusioné por motivos que en este momento no quiero mencionar ya que no quiero que los niños de esa fundación se vean perjudicados.

A consecuencia de todas estas desilusiones y experiencias negativas nosotros solo vamos a remitir nuestras ayudas a los hogares en los cuales nos dejen hacer entrega personal a los niños, estando al tanto de que las cosas que brindemos sean para ellos, como es el caso del hogar Bosconia en el cual labora un personal al cual agradezco de antemano por permitirnos acercarnos a los niños y poder hacer entrega de las ayudas por medio de alguien de confianza, pues vuelvo y repito que esto lo hacemos a través de la compañía marítima GUIAR CARGA INTERNACIONAL, ya que de otro modo no podríamos cubrir los gastos de envío de tantas cosas que conseguimos un grupo pequeño de colombianos, a los cuales nos nace hacer esto, y exalto la labor de James Villota quien consiguió seis televisores nuevos para los chicos de Bosconia, lo que los llenó de felicidad pues en cada una de las seis habitaciones que albergan veinte jóvenes hay una TV propia.

Por otro lado también nos permiten fraternizar “mimar” a algunos de los chicos, como es el caso de Ferney, quien vivía en las calles y que por desgracia fue atropellado por un taxista que pasó pitando a toda velocidad sin percatarse de que este era sordomudo, aumentando sus discapacidades ya que este lo dejó postrado en una silla de ruedas de por vida, por tal motivo el hogar Bosconia lo ha acogido como uno de sus hijos y se hará cargo de el mientras ellos puedan ayudarlo. Por ser un una persona de altas discapacidades la fundación nos ha permitido acondicionarle un cuarto propio de acuerdo a las necesidades que tiene, como también enviarle su propio televisor y reemplazar constantemente su silla de ruedas por el deterioro que puede llegar a presentar.

Ferney es el más consentido del hogar, sin menospreciar a los demás, pues las limitaciones de este chico le impiden ejecutar la mayor parte de las acciones que muchos de los otros pueden realizar. De vez en cuando se nos permite llevarlo a donde nuestras familias, cosa que el disfruta mucho ya que pasea todo el día, juega videojuegos y recibe mucha más atención.

Hago una invitación a las personas que quieran visitar este bello hogar para que se percaten de que todo lo que digo es cierto y lo vean con claridad, y también hago una llama de solidaridad pues no pueden pagar todos los niños de Colombia por la falta de moral de los adultos quienes piden ayudas para estos personas pero cuyo único objetivo es obtener un beneficio propio, yo se que llegado el momento estas personas pagaran por sus abusos mientras tanto quiero decirles que soy un ser humano que siente de corazón el dolor y las necesidades de estos inocentes y espero que algún día todas estas terminen y podamos hacer de mi Colombia un país en donde la tolerancia sea el tema del día y donde los recursos sean para todos por igual. Gracias cualquier pregunta escribir a lizzd221@hotmail.com   lizz@fundacioncolombia.com